HUEVOS de FABERGÉ. Diseño único y exótico🥚✨

JamiPozcord

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Hola amigos de Windice.

Me gustaría hablarles en detalle sobre los famosos Huevos Fabergé, conocidos como una de las obras de arte decorativo más valiosas y fascinantes de toda la historia. A mí misma me fascina este pequeño mundo en el que fueron hechos, porque no son simples objetos ornamentales, sino piezas únicas creadas con un nivel de detalle y lujo que todavía hoy es difícil de igualar.
Estos huevos fueron creados entre 1885 y 1917 por la Casa Fabergé, bajo la dirección del joyero Peter Carl Fabergé, para la familia imperial rusa, de ahí su conocido nombre Huevos Fabergé. Sus creaciones fueron como regalos de Pascua para los zares, especialmente para el zar Alejandro III y más tarde para Nicolás II.
Cada huevo fue encargado con una condición de diseño clara, que debía ser única y contener una sorpresa en su interior, es por ello que el diseño de los Huevos Fabergé es uno de los mayores desafíos de la famosa casa joyera. Debían estar elaborados con materiales de muy alto valor como el oro, platino, plata, esmalte translúcido, diamantes, rubíes, zafiros y perlas. El esmalte fue trabajado con técnicas complejas que permitieron conseguir colores profundos y brillantes.Muchos huevos representaban escenas, palacios, flores, relojes o símbolos del imperio ruso. La sorpresa en el interior podría ser cualquier cosa, desde un mini retrato, una corona o réplicas en miniatura de carruajes imperiales.
En cuanto a su tamaño, la mayoría de los huevos miden entre 8 y 15 centímetros de altura, aunque parecen pequeños, su peso y complejidad interna los convertían en piezas sólidas y muy elaboradas. Cada centímetro fue cuidadosamente trabajado a mano.
Se cree que se elaboraron alrededor de 50 huevos imperiales, de los cuales 43 han sido localizados y conservados, algunos se encuentran en museos y otros en colecciones privadas. También se elaboraron huevos no imperiales creados por la Casa Fabergé para clientes adinerados, lo que amplía el número total, aunque los más famosos siguen siendo los imperiales.
Su valor, por supuesto, puede alcanzar precios de millones de dólares en subastas privadas, porque no son simples joyas, sino testimonios históricos de una época marcada por la opulencia y el detalle. Su diseño, tamaño y número limitado los convierten en objetos casi míticos, admirados tanto por coleccionistas como por amantes del arte de todo el mundo.

Otros ejemplos destacados incluyen el Huevo del Renacimiento (1894) y el Huevo del Kremlin de Moscú (1906), que demuestran la creatividad y el alto nivel artístico alcanzado por Fabergé.
Estos huevos no son solo joyas, sino auténticas obras de arte y documentos históricos que reflejan el esplendor de una época irrepetible.
 
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