JamiPozcord
Known
- Messages
- 307
- Reaction score
- 219
- Points
- 43
Hay metas que nacen de un pensamiento, una frase que nos decimos antes de dormir. Una ilusión que imaginamos mientras caminamos. Un “algún día lo haré” que repetimos tantas veces que termina pareciéndonos posible.Pero también existen metas que piden algo más. Piden levantarse cuando todavía nadie está despierto. Piden repetir el mismo movimiento cientos de veces aunque el cuerpo ya esté cansado. Piden renunciar a ciertas comodidades, aprender a convivir con la frustración y entender que el talento, por sí solo, no siempre alcanza.
Pienso en una bailarina.
Cuando la veo entrar al escenario, con el cuerpo erguido, los brazos delicadamente colocados y esa manera casi imposible de mantenerse sobre las puntas de los pies, todo parece sencillo. Parece que nació sabiendo hacerlo.
Pero esa ligereza es, precisamente, el resultado de años aprendiendo a esconder el esfuerzo. Detrás de unos pocos minutos sobre un escenario existen horas de entrenamiento. Barra, estiramientos, equilibrio, saltos, repeticiones, correcciones y nuevamente repeticiones. La danza clásica exige una combinación extraordinaria de fuerza, flexibilidad, control y resistencia. Luego están las zapatillas,las famosas puntas pueden hacernos creer que la bailarina simplemente se eleva sobre el suelo. La realidad es mucho menos mágica y mucho más admirable: bailar en puntas requiere preparación específica, fuerza, equilibrio y control. Estudios recientes incluso señalan que el trabajo en punta puede multiplicar enormemente las fuerzas soportadas por los pies, razón por la que la preparación adecuada resulta tan importante.El cuerpo también aprende. No hablo de un cuerpo perfecto según una determinada talla o número en una báscula. Hablo de un cuerpo entrenado para convertirse en instrumento de expresión. Una bailarina no utiliza solamente sus piernas para bailar. Utiliza los hombros, las manos, la espalda, el cuello, la mirada y hasta la respiración. Cada músculo termina aprendiendo un idioma y ese idioma no se aprende en una tarde.
Por eso creo que cuando hablamos del físico de una bailarina debemos tener cuidado. Durante mucho tiempo se ha hablado demasiado del peso y demasiado poco de todo lo que realmente necesita ese cuerpo para funcionar: fuerza, coordinación, movilidad, resistencia, equilibrio y salud.
El verdadero logro no está en conseguir que el cuerpo desaparezca dentro del vestuario.Está en conseguir que el cuerpo sea capaz de expresar aquello que las palabras no pueden decir.
Porque cualquiera puede entusiasmarse con una meta cuando todo comienza. Lo difícil es continuar cuando la emoción inicial desaparece.
Una bailarina aprende algo que también deberíamos aprender nosotros y es que la disciplina tiene una memoria más larga que la motivación.
La motivación puede aparecer un lunes y desaparecer un jueves.La disciplina permanece.Porque no todos queremos ser bailarines, pero todos tenemos alguna especie de escenario, donde muchas veces cometemos el mismo error, del que queremos el resultado de la bailarina sin aceptar el entrenamiento de la bailarina.Un deseo vive en nuestra cabeza. Una meta empieza a ocupar nuestro calendario. Pero eso no significa que debamos destruirnos para conseguir un sueño, simplemente cuando vuelvas a ver a una bailarina levantarse sobre sus puntas, probablemente ya no mires solamente la belleza del movimiento.
Está mostrando, durante unos minutos, el resultado visible de algo que durante años fue invisible.Porque hay sueños que no se consiguen pensando en ellos.Hay sueños que exigen levantarse, entrenar, caer, aprender y volver a ponerse de pie.