Hay algo que siempre me ha llenado de ser parte en la comunidad en Español de Windice, y es la sensación de que, aunque estemos detrás de una pantalla, en realidad estamos sentados en la misma mesa. Una mesa larga donde cada compañero trae algo de su país; una frase, un plato, un juego, una costumbre distinta y entre todos vamos armando un mapa vivo de Latinoamérica. A veces uno entra al chat para hablar de apuestas, de cómo ganamos o perdimos con una estrategia, y termina aprendiendo cómo se celebra una fiesta en otro país o cuál es la bebida que acompaña una buena conversación. Con el tiempo empecé a aprender pequeños detalles que identifican a cada compañero, cosas sencillas que dicen mucho de dónde viene cada uno. De mi México amigos: He aprendido que la comida es casi un idioma propio. Siempre aparece alguien hablando de tacos, tamales o pozole, y de repente el chat se llena de hambre. También tienen frases que ya se nos han pegado a todos, como ese famoso “órale” que puede significar muchas cosas dependiendo del momento. Y cuando llega el Día de los Muertos, siempre hay alguien que explica la tradición con tanto orgullo que uno siente que está caminando entre las ofrendas y las flores de cempasúchil. Vivaaa Méxicooo Cab.... Mi Cuba amigos: Los cubanos traen algo especial, ese ritmo incluso cuando escriben. Entre una conversación y otra siempre aparece alguien mencionando el café fuerte, el arroz con frijoles o un buen puerco asado en celebraciones. También tienen frases que transmiten cercanía, como “asere”, que ya muchos entendemos como una forma muy natural de llamar a un amigo. Y cuando hablan de música o de dominó, es imposible no imaginar una mesa llena de risas. De mi Venezuela hermana: De mis amigos venezolanos aprendí rápidamente algo esencial: las arepas,no son solo comida, son parte de la identidad. Cada quien tiene su forma favorita de rellenarlas. También hablan con cariño de bebidas como la chichao el papelón con limón. Y cuando alguien dice “chévere”, el ambiente se vuelve más relajado porque ya sabemos que todo va bien. Mi gran Colombia: Los compañeros colombianos suelen traer historias sobre bandeja paisa, también arepas, o un buen café colombiano. También tienen expresiones que suenan muy amistosas, como “parcero”, que rápidamente se siente como si fuera parte del vocabulario de todos. Y cuando llega alguna conversación sobre música, es casi seguro que aparezca la palabra vallenato. Los míos de Perú: Los amigos peruanos tienen algo que siempre despierta curiosidad, y es su gastronomía. Cada vez que hablan de ceviche, lomo saltado o ají, muchos terminamos buscando fotos o recetas. También nos han contado sobre Inti Raymi, una fiesta que conecta con su historia ancestral. Sus comentarios siempre vienen con un tono tranquilo, pero lleno de orgullo cultural. Hermosa Argentina: Con los argentinos el tema casi siempre termina en asado o en mate. Es interesante ver cómo el mate aparece en cualquier momento del día como parte de la rutina. También tienen frases muy propias como “che” o “boludo”, que entre amigos suenan más cercanas que ofensivas. Y cuando hablan de fútbol, se nota la pasión incluso en pocas palabras. Mi presente Chile: Los chilenos suelen traer expresiones que al principio confunden un poco, pero luego se vuelven parte del aprendizaje. Palabras como “po”al final de las frases o decir que algo está “bacán”. También mencionan comidas como empanadas chilenas o bebidas tradicionales como mote con huesillo. Aquí está Bolivia: Los bolivianos suelen compartir detalles sobre platos como salteñas o bebidas tradicionales. A veces también aparecen conversaciones sobre festividades culturales que muestran lo diversa que es su identidad. Presente Paraguay: Cuando aparece alguien de Paraguay casi siempre terminamos aprendiendo algo nuevo sobre comidas como chipa o sopa paraguaya, que curiosamente no es una sopa. Son detalles que hacen que uno se dé cuenta de cuántas cosas distintas caben dentro de Latinoamérica. Venga mi Uruguay: Los uruguayos comparten con los argentinos el amor por el mate, pero también hablan de asados tranquilos entre amigos y de una forma muy relajada de conversar. Muchas veces parecen traer calma al chat. Oleee!! España: Por supuesto, también están mis compañeros de España, que nos recuerdan de dónde viene nuestro idioma. Con ellos aprendemos sobre platos como paella, tortilla española o tapas que acompañan largas conversaciones. También traen expresiones muy propias como vale, tío o qué guay, que poco a poco también terminamos entendiendo y usando como si fuéramos parte de ello.
Como Hispano-hablantes en el chat dejamos de ser solo un mapa a la verdad. Se vuelve una colección de voces, de bromas, de frases que aprendemos unos de otros.Entre apuestas, estrategias y conversaciones largas, terminamos descubriendo que cada compañero trae un pedacito de su país. Y sin darnos cuenta, vamos aprendiendo palabras nuevas, sabores nuevos y maneras distintas de ver el mundo.Eso es lo bonito de mi comunidad,que al final no solo jugamos, también viajamos un poco a través de cada uno de nosotros.